www.mandua.com.py

Lo mejor que leímos

Lomejormarzo2011
Marzo 2011
Abril 2011

Abril 2011

El dinero de la miseria

En las elecciones internas presidenciales de la ANR del 2002, Nicanor Duarte Frutos llevaba una cómoda ventaja buena parte del día de las elecciones.

A la tarde, Osvaldo Domínguez Dibb logró revertir el resultado en Asunción y Central. Si algo parecido hubiera ocurrido en el interior del país, el empresario tabacalero habría ganado los comicios. La diferencia final no fue más allá del tres por ciento. En conversaciones luego con operadores de base sobre esta peculiaridad, estos comentaron, ahora lo recuerdo bien, que el "Rata" tiró toda la carne al asador pasado el mediodía. Estimuló la maquinaria electoral con fajos de dinero que pudieron llegar rápidamente a los distritos de Asunción y alrededores, pero ya no hubo tiempo para que el bálsamo alegrara el día a los miles de paraguayos empobrecidos. Al otro día, en una conversación radial, ODD decía que la carrera electoral le había costado alrededor de seis millones de dólares.

Los operadores de su movimiento quedaron muy satisfechos con el resultado electoral.No hubo rencores, intrigas y esas famosas acusaciones de traición al partido, a la patria, al mundo, a Dios, a la virgencita. El principal propulsor de su candidatura, Letradito Ybáñez, se confinó en el silencio y el "Rata" desapareció, así como emergió, del escenario partidario.Ahora, de la mano de Calé Galaverna aparece Horacio Cartes para deleite de la maquinaria electoral. Ya lo han presentado como caudillo teete y él ya ama profundamente el "partido más hermoso del mundo".

En la convención colorada su movimiento, con un hábil articulador como Calé Galaverna, obtuvo más del 70 por ciento de los delegados para adecuar el estatuto partidario a su candidatura. En el cierre de la campaña electoral de la señora Lilian Samaniego les dijo a los operadores que se tranquilicen, que él garantizaba la victoria de aquel domingo.

Cartes está demostrando ser muy hábil en los negocios con dineros que vuelan sin ese tedioso control de la renta personal en un territorio vaciado de Estado.

Desde el este de nuestro país se abre en el escenario electoral un tipo vigoroso, ahijado de empresarios de frontera, Javier Zacarías Irún.

Al perder el manejo de la administración central y todo lo que esto implica, desde cargos, promesas de cargos, licitaciones, lotecitos, chapas, píldoras y demás cosas del Estado, el dinero fresco, el que se desprende de las nubes del tráfico sin control, de las contabilidades paralelas, negras, semioscuras, será en todo este período el gran decidor de las internas del Partido Colorado. Cartes, claro está, no es el único que en este país ha amasado fortuna de esa economía miserable que forra de dinero a unos pocos y deja en la miseria a millones. Si no es Castiglioni, muy golpeado por la nueva derrota, necesariamente al interior del partido se recreará alguna candidatura que represente otros intereses sueltos.

Pero en la ANR la sensación de que Horacio viene con plata, si no imposible, muy difícil de contrarrestar es letal, contundente y se ha incubado como verdad irrefutable en el espíritu gentil de los operadores de base, aquellos que en el día de las elecciones rastrillan con ciencia, técnica y método las cuadras de nuestro país recreando la teoría de la oferta y la demanda.

Julio Benegas
Abc
14.03.11

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Inexplicable sabotaje al proyecto "Ciudadela"

El denominado "Programa Ciudadela Cultural de Asunción" es una iniciativa que consiste, en lo esencial, en la recuperación de una de las zonas urbanísticas más deprimidas de la capital, cual es su casco histórico; es decir, unas ciento veinte manzanas que constituyen el espacio donde esta ciudad tuvo su origen y su desarrollo durante los primeros cuatro siglos de existencia.

Este Programa, de realizarse, coronaría muchas décadas de continuos reclamos por la conservación del patrimonio cultural de la capital, tan amenazado por numerosos factores –socioeconómicos, políticos, culturales– y tan descuidado, que puede afirmarse que, lastimosamente, las nuevas generaciones juveniles apenas ya conocen esta parte esencial de la ciudad, porque ningún atractivo les ofrece en el estado en que se encuentra actualmente.

La idea fundamental que presiden proyectos como el mencionado es la recuperación gradual de este casco histórico asunceno tan desaprensivamente abandonado a su suerte por las autoridades municipales, por las autoridades gubernamentales y por la misma ciudadanía,

por cuanto todos los citados cargan sobre sí la responsabilidad de conservar y mejorar el legado de tantas generaciones que se afanaron por erigir una ciudad digna de sus orígenes, orgullosa de constituir el sitio privilegiado por la historia nacional para ser testigo de los hechos y sucesos más significativos de su pasado.

Sin embargo, parece mentira pero cada vez que surge un movimiento para mejorar, reedificar, rescatar una parte sensible de la ciudad, inmediatamente se activan la reacción y el sabotaje. Siempre hay alguien a quien las iniciativas de este tipo le amenazan, le inspiran desconfianza o simplemente le molestan.

Monumento a la Paz del Chaco, obra del escultor Herman Guggiari ubicada en la sede de la Aduana de Asunción.

Todos los esfuerzos municipales realizados por intervenir en los barrios marginales de las zonas anegadizas de la ribera fluvial asuncena, por ejemplo, chocaron invariablemente contra las protestas de los moradores.

De igual manera, en los barrios del tipo tugurio del interior de la ciudad, no se pueden resolver ni siquiera sus problemas de titulación o legalización de la posesión de la parcela, ya no se hable de mejoras urbanísticas, pues hasta el más haragán e inútil de sus ocupantes se siente con derecho a impugnar, boicotear, organizar o integrar manifestaciones de rechazo, generalmente de proyectos que no estudió ni los entiende, por cierto.

Y para que esta norm  no varíe, ahora resulta que el "Programa Ciudadela Cultural de Asunción" ya encontró su "contra". Se percibe una negativa semiinstitucional a que se abra al uso público una parte de la plazoleta del puerto asunceno, que hace ya varios años fuera cercada y anexada a los muelles y que, actualmente, no tiene ningún valor de uso, como lo atestiguan las autoridades de la Dirección General de Aduanas.

El Programa citado planeó recuperar este espacio –donde incluso existe una escultura de  Herman Guggiari dedicada a los excombatientes del Chaco, lo que demuestra su vocación de espacio público– y equiparlo para su finalidad cultural, integrada al centro histórico y prestando servicios turísticos, gastronómicos y de variados rubros. La plazoleta recuperada para la ciudad constituiría, a no dudarlo, un núcleo expansivo desde el cual sería mucho más fácil ir levantando las zonas más deprimidas que actualmente rodean a esa zona portuaria.

Pero a algunos en el Puerto parece agradarles la porquería escandalosamente sucia y fea de la que sus oficinas están rodeadas actualmente y le pusieron la testa al proyecto. Por supuesto, en esta postura son acompañados por los sindicalistas portuarios. Para convencer de que no hay que llevarlo adelante, recurren a un viejo cuco: "se perderán muchos puestos de trabajo". Por supuesto, no se molestan en demostrar por qué ocurrirá tal cosa, cuando todo indica que será al revés, que el Programa creará muchas fuentes de ingreso lícito y dinamizará la economía de la zona, además de sus otras ventajas.

Al parecer –lo que no es raro en nuestro país– , detrás de este sorprendente rechazo a un proyecto ya debatido, consensuado, aprobado y elogiado por las autoridades gubernamentales y municipales, por el sector privado y por numerosas organizaciones civiles, hay una motivación de bajo nivel político: el deseo de poner obstáculos a un ministro que se perfila para competencias electorales futuras. El éxito del Programa, según estarían cavilando alguno de los eternos "pokarê" de nuestra politiquería, prestigiaría a este ministro y robustecería su imagen.

Así de sencillo, así de estúpido, un argumento como este tiene la virtualidad de paralizar un proyecto de vasto interés público.

Por supuesto también, para estos funcionarios de mentalidad prehistórica, vale más el lugar para estacionar sus lujosos automóviles antes que para un proyecto cultural y social para usufructo de la ciudadanía.

Habrá que esperar a que el presidente Lugo asuma sus decisiones ya tomadas y dé la orden de que se ejecute el Programa en la parte que guarda relación con este caso, pasándose por alto las objeciones de quienes tienen intereses creados, que ejecutan una clara misión de sabotaje, por motivos espurios, antisociales y antipatrióticos.

Contra esta clase de actitudes, en buena política solo cabe una mano firme ejerciendo la autoridad sin vacilaciones.

Editorial Abc 23.02.11


----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Bajo el signo de la hipocresía

Desde que Occidente decidió hace siglos asumir el mito de Atlas y llevar el mundo sobre sus espaldas, Europa -y después Estados Unidos- han dado lecciones de savoir faire al resto del planeta: humanismo, luces culturales, progreso y democracia fueron presentados como paradigmas de la civilización.

Dignos herederos del judeo-cristianismo, también predicaron simultáneamente el "haz lo que yo digo y no lo que yo hago". Lo que hicieron, guiados por sus propios intereses, fue someter a los pueblos de todos los continentes y, en los últimos 50 años, fomentar golpes de Estado, apoyar dictaduras y taparse los oídos para no escuchar el lamento de la gente. Esa teoría etnocéntrica y oportunista recibió el nombre de realpolitik.

En el caso de Oriente Medio y Africa del Norte, "durante las últimas cinco décadas, Europa y Estados Unidos consideraron esa región como una serie de enormes estaciones de servicio", escribió recientemente el columnista Thomas Friedman en el New York Times. "El mensaje ha sido siempre el mismo:

el negocio es el siguiente: mantengan sus surtidores abiertos, los precios del petróleo modestos, no compliquen demasiado a Israel y, con el resto, hagan lo que quieran", escribió.

En el caso de los europeos, el pacto tácito con esos autócratas, dicta dores y otros absolutistas se extendía a la promesa de que cada uno de ellos evitara el éxodo de refugiados africanos y de terroristas islámicos. Las cancillerías europeas, desde Helsinki a Madrid, ignoraron olímpicamente el hecho de que cada uno de esos regímenes negaba al mismo tiempo los derechos más básicos a sus súbditos. El tema era puesto sobre el tapete una vez por año durante los debates de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU o cuando la prensa comentaba el informe anual de Amnistía Internacional relatando la verdadera situación de las libertades individuales en el mundo.

Por esa razón, la sublevación popular en "el otro lado" del Mediterráneo tomó al mundo totalmente desprevenido y, en particular, a los europeos.

Hasta el momento, ninguno de ellos sabe muy bien qué actitud asumir frente a ese movimiento de libertad en la puerta de su casa.

Por un lado, miran con escepticismo a esa juventud que evoca los mismos valores de justicia y democracia que supuestamente definen la identidad europea.

"Una de las actitudes invariables de la relación secular con los pueblos del mundo islámico ha sido la convicción europea de que ninguna nación árabe es capaz de vivir en democracia y hacer un buen uso de la libertad", precisa el politólogo francés Gilles Kepel.

La realpolitik -por lo demás, una tradición de los Estados occidentales a lo largo de su historia- es un juego peligroso que expone a aquellos que lo practican a eventuales efectos de boomerang.

En el 2002, un informe de la ONU sobre Desarrollo Humano en las naciones árabes -preparado por un grupo de intelectuales árabes y calificado de profético- advertía lo que iba a pasar. Señalaba tres atrasos considerables en la región: en materia de educación, en materia de libertad y en materia de transferencia de poder a las mujeres. En aquel momento, el PBI de todo el mundo árabe era inferior al de España. En 1980, el gasto per cápita en educación representaba el 20 por ciento de lo que gastaban los países desarrollados en ese rubro. En el 2002, era sólo del 10 por ciento. Ese año, el mundo árabe traducía apenas 330 libros por año, la quinta parte de lo que traducía Grecia.

Sin embargo, tal vez no sean sólo los dirigentes quienes deban dar explicaciones. ¿Y los pueblos? ¿Los europeos en general aceptan sin sonrojarse que su bienestar se sostenga en parte con la opresión de los pueblos árabes?

La pregunta es legítima. La respuesta cabe en una frase: como en toda sociedad, algunos sí y otros no. Tampoco los pueblos latinoamericanos se sublevaron en los años 70 cuando las dictaduras de la región encarcelaban, torturaban, hacían desaparecer a sus ciudadanos y endeudaban a sus países para financiar la paz social. Ningún país occidental se rebela hoy contra la suerte de millones de trabajadores de países asiáticos, explotados y sojuzgados.

Las revoluciones de Túnez, Egipto y Libia son, en todo caso, una excelente ocasión para que los gobiernos, pero también las empresas y las sociedades occidentales, hagan una pausa a fin de reflexionar.

La necesidad de negociar con gobiernos represivos y corruptos sin duda no desaparecerá. Pero los extraordinarios cambios operados en Medio Oriente y el norte de África no pueden caer en saco roto. "Human Rights are good business " (Los derechos humanos producen buenos negocios), reza un lema de Amnistía Internacional.

Desde un punto de vista absolutamente pragmático, Occidente tal vez ganaría adoptando la buena costumbre de alejarse de aquellos regímenes que han perdido legitimidad ante sus propios pueblos.

Después de haber decidido hace 26 siglos llevar el mundo sobre sus espaldas, tal vez haya llegado el momento de que Occidente se atreva a hacer todo lo posible para ayudar a esos países a modernizarse.

Luisa Corradini
Corresponsal en Francia
Enfoques del diario La Nación/
Bs.As.
06.03.11

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

 

[Lomejormarzo2011] [Marzo 2011] [Abril 2011]