Edición N° 372 - Abril 2014

Argentina y el Nordeste

 

El uso de contenedores en arquitectura, la nueva moda

En Europa, su uso ya no es tan inusual.  Desde centros comerciales a viviendas y dormitorios, los contenedores son usados por varios arquitectos en el mundo. En Londres el centro comercial Boxpark presume ser el primero en su tipo.
Y ahora también los proponen como aulas.
Los contenedores reciclados ahorran el costo del carbono “incorporado” que se asocia con la construcción de nuevos edificios.

Un retail de contenedores

“Quo container center” es el primer centro comercial sustentable que se levanta en la Argentina, diseñado con arquitectura ambientalmente consciente, construido mediante la recuperación de contenedores marítimos
A través del reacondicionamiento de contenedores en desuso se construye el retail de características únicas, en la Argentina y de vanguardia a nivel mundial.
El proyecto pertenece al estudio de la arquitecta Cecilia Bertezzolo con la colaboración de las arquitectas Cecilia Vaccarezza y Paula Schwindt, la asesoría técnica corresponde a los ingenieros Horacio Macci y Vicente Chirico,  y la artística a la artista plástica Magui Delfino.
La “container architecture”  es una realidad en la era de la ecología y la arquitectura sustentable y se basa en la reutilización y adaptación de productos y espacios existentes.
Quo Container Center nace en función de pensar una propuesta arquitectónica donde se optimicen el uso de recursos naturales y se minimice el impacto ambiental sobre el entorno. Bajo este concepto, la  propuesta cubre todas estas expectativas y, a la vez, resulta arquitectónicamente innovadora en función del destino del edificio como centro comercial.
De arquitectura vanguardista el complejo estará conformado por 57 contenedores marítimos de 40 pies HC (High Cube*), a los cuales se les realizará un completo reacondicionamiento, teniendo como premisa el concepto de la sustentabilidad, llevando esta idea a todos los detalles de la obra.
Ubicado en el Paseo Mendoza de la localidad de Ingeniero Maschwitz, Km 44 de Ruta Panamericana, del partido de Escobar, el nuevo paradigma de retail tendrá una superficie de 2.200 m2 cubiertos y semicubiertos con 300 m2 de superficie de techos verdes, y 34 locales de los cuales ocho serán bares y restaurantes, y los restantes serán locales comerciales y oficinas.
El desarrollo cuenta con 54 contenedores dispuestos en planta baja, primer y segundo nivel; y tres instalados en forma vertical. Dos de ellos alojan los sanitarios en los diferentes niveles. El restante container contendrá el ascensor que recorre las tres plantas.
Todos se unirán mediante pasarelas metálicas con piso de madera sintética de plástico recuperado. El espacio central del complejo estará cubierto por un techo de estructura liviana, traslúcido, que integra y comunica todos los locales.
Además de la recuperación de los 57 contenedores marítimos de 12 m de largo, el proyecto incorpora la utilización de techos verdes los cuales mejoran la aislación térmica de los ambientes y son generadores de oxígeno al medio ambiente; paneles fotovoltaicos para iluminación de áreas comunes y el uso de artefactos de LED para generar un menor consumo energético. También  contará con su propia planta de tratamientos de efluentes.
Igualmente, como consigna importante se pensó en que el centro comercial debía contar con un diseño de accesibilidad sin restricciones, por lo tanto todo el proyecto cuenta con baños, accesos y ascensor aptos para el uso de personas con capacidades diferentes.

Puesta en valor

“Este proyecto le reasigna un nuevo valor a los contenedores que, hasta el día de hoy, eran conocidos sólo por ser herramientas de carga de transportes marítimos. Por lo cual, primero se avanzó con la selección de contenedores en el puerto y luego comenzamos con el proceso de acondicionamiento general en el taller. Posteriormente se colocarán las instalaciones eléctricas y sanitarias y después se trabajará sobre el revestimiento decorativo interior, logrando un ambiente confortable. Por último, de la mano de la artista plástica Magui Delfino, se trabajará en el diseño y la gama de colores a utilizar en cada sector”, contó la arquitecta Cecilia Vaccarezza quien junto con la arquitecta Paula Schwindt están a cargo del proyecto.
“Lo más importante es la idea de contribuir con el medio ambiente reciclando objetos en desuso. Además, es una nueva forma de construir un centro comercial que refuerza la imagen del lugar. El principal beneficio es la recuperación de un residuo industrial, transformándolo en un elemento urbano de utilidad”, puntualizó la arquitecta.
El proyecto “Quo container center” se alinea a la tendencia mundial que nació en el 2001 en la zona portuaria de Londres, con la construcción de edificios para oficinas denominada Container City, donde el 80 por ciento del material utilizado fue reciclado de contenedores. Ámsterdam es otras de las ciudades precursoras con la utilización de contenedores reciclados para armar departamentos para estudiantes. El Proyecto Keetwonen, el más grande del mundo en su tipo, alberga a 1.000 estudiantes. En Melbourne, Australia, se diseñó un parque de actividades para niños con una variedad de funciones como estudio, pintura, baile y descanso.
En América Latina, la ciudad de San Pablo, Brasil, cuenta con una tienda de 250 m2 galardonada con el premio al Mejor Edificio de Shopping del mundo en el Festival Mundial de Arquitectura. México cuenta con Container City, un desarrollo en donde se reutilizaron contenedores marítimos para diseñar una superficie de casi 5000 m2 que alberga galerías de arte, restaurantes, bares, cafeterías, talleres de diseño y tiendas vintage, entre otros espacios.

*Tipo estándar de contenedores, mayoritariamente de 40 pies; su característica principal es su sobrealtura (9,6 pies).

 

Reciclar para aulas

Los contenedores también son modificados y acondicionados como aulas destinadas a zonas rurales. Para el ingeniero Julio Stefani, especialista argentino, es una propuesta ecológica, porque se utiliza material en desuso. Las principales ventajas son el tiempo de preparación, la cáscara está lista y al mes puede entrar en servicio, y su fácil traslado.
En primer lugar señaló el profesional que la ejecución resulta rapidísima. Respecto a las reglamentaciones apuntó que en la Argentina, por el momento, no existe un marco legal para esta iniciativa, como aula alternativa, sí se encuentra habilitado el uso de contenedores para obradores y oficinas en el campo. En la provincia del Chaco se están instalando algunas unidades en lugares donde es muy difícil el acceso con los materiales.
En el Uruguay hay mucha experiencia acerca de reciclar y acondicionar contenedores para adecuarlos como viviendas.
Los contenedores marítimos usados se consiguen mayormente en las ciudades portuarias, especialmente Rosario y Buenos Aires. Hay unidades de 20 pies (6 m x 2,5 m x 2,5 m), de 40 p” (12 m x 2,5 m x 2,5 m), y los super alto (12 m x 2,8 m x 2,5 m) que hasta permitiría instalar ventiladores.
Es importante averiguar el antecedente de uso, como por ejemplo que no haya trasladado material radiactivo.
Sobre el costo, el profesional señaló que un contenedor marítimo grande se puede conseguir en la Argentina entre  1.600  y 1.800 dólares sin contar gasto de traslado. Está la opción de comprarlo a empresas en las localidades mencionadas que lo entregan listos para funcionar como aulas a un costo que roza los 150 mil pesos.
Respecto a los precios en nuestro país, el armador Guillermo Erecke confirmó esos valores, pero aclaró que si se destinarán a aulas, podrían conseguirse como donación.
En cuanto a las ventajas del uso de estos contenedores, el ingeniero Stefani remarcó que la principal es su versatilidad, se pueden trasladar fácilmente en camiones y se pueden agregar aulas similares. A ello sumó el menor costo logístico, la construcción tradicional requiere trasladar los materiales a lugares lejanos que podrían resultar problemáticos, mientras que los contenedores se pueden preparar en la ciudad, incluso en un galpón, y una vez terminados, trasladarlos fácilmente al lugar de emplazamiento y depositarlos sobre una platea de mampostería o tacos de madera previamente nivelada.
Es práctico porque todo se recicla, se adapta, no contamina, se ajusta a cualquier presupuesto, es totalmente seguro, no tiene problemas de humedad, pueden ser reubicados y por la rapidez en la ejecución, podría resultar más económico que el metro cuadrado de construcción tradicional”.
Respecto a las modificaciones señaló que por lo general las aberturas para puertas y ventanas son de perfiles de hierro soldadas a las paredes de chapa. El interior se puede revestir con machimbre o símil más un aislante de isopor de 5 cm, pisos de madera e instalación eléctrica embutida. La aplicación de pintura blanca exterior y aluminizada en techo aumenta el rechazo al calor. En una  segunda  fase se puede colocar un sobretecho de chapa u otro material a 50 cm de la unidad y disminuir así hasta cuatro grados la temperatura en su interior.
El mantenimiento es muy económico y más práctico que la construcción tradicional. Cada dos o tres años podría requerir pintura exterior, barnizado interior y una aplicación de aceite de linasa doble cocido en piso.
También se estila acondicionar contenedores de 20 p’’, lo que permitiría habilitar hasta doce baños. Luego de colocar las divisorias, puertas, retretes con sus conexiones, se puede instalar directamente sobre el pozo negro.
Si bien las aulas contenedores representan una solución poco ortodoxa para enfrentar la emergencia que representa en la actualidad la insuficiencia de aulas sobre todo en el interior del país, podría ser una salida rápida y económica, y permitiría ejercer un mejor control de los recursos que por lo general destina Fonacide a actores con mucho peso político vinculado a favores.


Fuentes
http://www.misionesonline.net
13.01.14
http://www.abc.com.py
16.03.14
http://arqa.com
http://mexico.cnn.com

 

 

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