Edición N° 448 - Agosto 2020

SÍNDROME DEL EDIFICIO ENFERMO

 

Se estima que del 80% a 90% de la arquitectura de la ciudad se ha desarrollado empíricamente sin arquitectos, por varias razones que no analizaremos, pero si sus efectos. Frente a esta perspectiva nos encontramos habitando una enorme cantidad de viviendas que nos enferman, que crecen y sus patologías también.

Desde la gripe española los arquitectos han buscado la simpleza en el diseño, en la higiene, el movimiento higienista, Mies, Loos, Le Corbusier el principal referente de la arquitectura moderna, redefine la arquitectura buscando esta liberación en los espacios interiores y exteriores, del adorno, del ornamento, de lo innecesario, que además de desperdiciar dinero, acumula suciedad y bacterias. Las enfermedades y riesgos que pueden causar un ambiente enfermo van desde la exposición a sustancias tóxicas, irritantes, radioactivas, causantes de enfermedades alérgicas o infecciones de todo tipo, también ambientes húmedos y obscuros estresantes que causan fatiga, cansancio y dolores de cabeza, espacios desproporcionados que oprimen y desconcentran, lugares sin aislación acústica que nos producen trastornos de sueño, insomio, dolores de cabeza, ansiedad, la importancia de la calidad de luz trastorna ritmos circadianos.

¿Cuáles son los índices que se evalúan para saber si vivimos en una vivienda enferma?

Ventilación insuficiente debida a falta de mantenimiento, distribución deficiente y entrada insuficiente de aire fresco.

Contaminación generada en el interior, como la producida por equipos de oficina y los productos de limpieza entre otros.

Contaminación procedente del exterior del edificio debida a una disposición inadecuada de las entradas de aire y de los respiraderos de aspiración.

Contaminación microbiológica del agua estancada en los conductos del sistema de ventilación, humidificadores y torres de refrigeración.

Formaldehído y otros compuestos orgánicos emitidos por los materiales de construcción y decoración.

Para hacer un diagnóstico se deben evaluar y medir los siguientes parámetros: Confort Térmico, Confort Acústico, Confort Lumínico, Calidad del Aire y Neuroarquitectura.

El confort térmico:

Paraguay se encuentra en la zona central de América del Sur sin costa marítima, la clasificación climática de Köppen divide a Paraguay en prácticamente tres tipos de clima: el clima subtropical húmedo (Cfa), predominante al sur de la Región Oriental; el clima tropical de sabana (Aw), predominante en el Chaco (Región Occidental) y al norte de la Región Oriental; y el clima semiárido cálido (BSh) al noroeste del Chaco (departamento de Boquerón).

El confort térmico es una sensación neutra de la persona respecto a un ambiente térmico determinado. Los parámetros de confort térmico que se encuentran representados en las Cartas Bioclimáticas son:

Temperatura del aire ambiente: entre 18 y 26 ºC

Temperatura radiante media superficies del local: entre 18 y 26 ºC.

Velocidad del aire: entre 0 y 2 m/s.

Humedad relativa: entre el 40% y el 65%.

Existe cierta relatividad según la actividad que estemos realizando, es decir, no es lo mismo el confort térmico interior en una escuela donde los niños están en movimiento y generan temperatura, que una oficina donde las personas están estáticas y no generan temperatura.

En las principales ciudades Asunción, Ciudad del Este y Encarnación, con un clima CFa, sabemos que las temperaturas sobrepasan los 40º en verano y el clima por encima de los 26º permanece mas de la mitad del año.

Pese que el Aire Acondicionado juega un papel importante en el acondicionamiento térmico interior este también puede enfermarnos, por ejemplo, un mal funcionamiento puede producir estancamiento de lagunas que generan bacterias al estar apagado y al encenderse dispersarlas por el interior.

Como podemos mejorar el confort térmico interior y mejorar nuestro bolsillo.

Lo principal es el diseño pasivo de una vivienda, es decir el proyecto arquitectónico correctamente pensado y desarrollado puede reducir hasta un 90% de energía según el Institute Passive House, una casa correctamente orientada, protegida del noroeste en nuestro caso, que aprovecha la sombra, los verdes del entorno, construida para reducir la inercia térmica, minimizar los puentes térmicos, fomentar la disipación del calor, con la correcta elección de materiales, una adecuada envolvente y ventilación cruzada, etc es esencial, para esto existimos los Arquitectos.

Ahora bien, sabemos que el 80% de las viviendas NO cumplen estas características, porque nacen de lo empírico, o del ahorro máximo de los desarrolladores inmobiliarios, o de caprichos estilistas, como por ejemplo casas afrancesadas con techos negros que acumulan calor, o gregorianas con exagerados interiores, o modernas con grandes ventanales que causan efecto invernadero, entre otras.

Este 80% de viviendas necesita primero un diagnóstico y medición higrotérmico, para luego poder realizar un proyecto de mejoramiento de todos los componentes térmicos que la integran, y así poder sanar.

El Confort Acústico:

La calidad acústica interna depende de cuán bien se controlan las fuentes de sonido. Los ruidos externos, internos, de impacto y emitidos por equipos se transmiten a través del aire y de la textura del edificio.

Una vez que las necesidades programáticas son conocidas (y los niveles de ruido correctos que se pueden determinar por app de celulares), es hora de seleccionar los materiales.

Es necesario seleccionar los materiales y técnicas correctas para mitigar los problemas acústicos que se han diagnosticado, por ejemplo en los interiores donde la vivienda esta expuesta a ruidos de avenidas, o de vehículos pesados, o tuneles de viento, se pueden usar paneles acústicos de pared y forros aislantes, también techos ruidosos pueden ser aislados y mejorados, si las fuentes de ruido provienen de los vecinos se deben aislar medianeras, entre otros.

El Confort Lumínico:

No voy hablar del diseño de iluminación, ni tampoco del factor estético ni económico, únicamente me centraré en la percepción y psicología de la iluminación natural y artificial, dentro del confort lumínico interior de una vivienda.

Cuando hablamos de luz fría o cálida no se refiere al calor físico de la lámpara sino al tono de color, por ejemplo el amanecer y atardecer del sol tiene tono rojizo y cálido, y un día nublado luz fría. En las lámparas esta temperatura de color se mide en grados Kelvin.

Por tanto en una vivienda lo ideal es de 2.700 K a 5.000 K para brindar bienestar y confort, en áreas sociales y dormitorios más bajo una iluminación cálida que relaje, y en zona de servicios, cocina y baños más alto grado K, luz más fría, y favorezca el desempeño y la concentración.

La iluminación circadiana:

En la actualidad, con los cambios en el estilo de vida y sus horarios, el propio organismo se ha visto alterado en su producción de melatonina (hormona del sueño) y cortisol (mantiene el estado de alerta durante el día), vitales para la producción celular y su respectivo reemplazo.

Lo que ha generado un alto índice de trastornos de sueño o enfermedades crónicas.

Diversas empresas han desarrollado aplicaciones denominadas “iluminación circadiana” que tiene como prioridad mantener dichos ciclos estables. En términos prácticos, se basa en el control de la temperatura de color a lo largo del día, que permite pasar de una «luz biológica» estimulante con un contenido máximo de azul a una «oscuridad biológica» tranquila, más cálida y con poco o nulo contenido azul para determinados momentos del día.

Por ejemplo en la primaria Renton Park en Washington, Estados Unidos, una de sus profesoras ha descrito que al comenzar sus sesiones utiliza una iluminación azul para generar diversas mecánicas y así atraer la atención de su grupo. De igual forma, cuando el ambiente necesita cierto nivel de calma, modifica la iluminación a tonos cálidos.

La Calidad del Aire:

Las mediciones sobre calidad del aire tienen en cuenta los cinco contaminantes considerados clave y que son perjudiciales para la salud de las personas y del medio ambiente:

Partículas en suspensión (PM2,5 y PM10)

Ozono troposférico (O3)

Dióxido de carbono (CO2)

Dióxido de azufre (SO2)

En ambientes exteriores e interiores los vapores y contaminantes gaseosos orgánicos (VOC Volatile Organic Compounds) e inorgánicos aparecen en diferentes concentraciones disueltos en el aire siendo los más habituales el O3, NOX, SO2, CO y CO2. Los efectos de estos gases más frecuentes sobre la salud son problemas respiratorios, asma, reducción de la función pulmonar y otras enfermedades pulmonares, el aumento de la propensión a contraer infecciones del sistema respiratorio así como irritación ocular, mareos y falta de concentración.

Gran parte de los materiales de construcción utilizados en un edificio, así como el mobiliario, accesorios y elementos de decoración y acondicionamiento, pueden emitir productos químicos que en determinadas condiciones pueden afectar a la salud y el bienestar de sus ocupantes.

Todo esto es medible y optimizable, con un diagnóstico integral sobre las patologías de la vivienda u oficina, se puede mejorar notablemente la calidad de vida de una familia o empresa.

 

Fuente:
Biocons Arquitectos
www.biocons.com.py