Edición N° 441 - Enero 2020

Adiós a dos españoles que hicieron de nuestro país su casa

 
  • Antonio Carmona posa junto con Mirta Roa y una edición del libro “Yo el Supremo”.Foto Diario La Nación.

 

Dos españoles que amaron el Paraguay y realizaron acciones cada uno en su área -uno indigenista y el otro en lo cultural y periodístico- han dejado esta tierra para seguir brillando desde lo alto, en el universo.

El sacerdote jesuita Bartomeu Melià y Antonio, Toni como lo conocían todos, Carmona se despidieron de este mundo en diciembre pasado (el 6 y el 7 respectivamente).

Uno, Vivió caminando con los indígenas, esa entrega que fue organizando luego con libros, conferencias y moviendo todo, al decir del pa’í Oliva, el otro hizo del Paraguay la tierra de su trabajo y sus amores, hombre muy cercano a Roa Bastos, contribuyó a enriquecer nuestro ambiente cultural con su labor noble y su humanismo, según lo escribiera  Bernardo Neri Farina, expresidente de la Sociedad de Escritores de Paraguay.

Mucho que decir de ambos, no es fácil resumir sus vidas, sus trabajos, sus acciones en pocas líneas.

 

Pa’i Melià, una vida de entrega social

El lingüista y antropólogo era un sabio que denunció por décadas en sus investigaciones, libros y poemas la deforestación en Paraguay y el racismo hacia los pueblos originarios, al tiempo que estudiaba la lengua guaraní, la más usada en este país sudamericano.

“No solo descifró la memoria del Paraguay, sino su futuro. No fue solo un científico positivista sino también un poeta, un chamán. Fue una persona apasionada por la historia del guaraní”, señala el exministro de Cultura Ticio Escobar.

“Era como un viejo sabio campesino guaraní”, asegura la historiadora paraguaya Milda Rivarola.

Nació en Porreras, Mallorca, en 1932  y llegó al Paraguay a sus 22 años, siendo ya sacerdote, en el comienzo de la que sería la dictadura más larga de América del Sur (1954-1989).

 En 1969, con su tesis La creación de un lenguaje cristiano en las misiones de los guaraníes en el Paraguay obtuvo un doctorado en la Universidad de Estrasburgo y se convirtió en discípulo y colaborador del antropólogo paraguayo León Cadogan (1899-1973).

Fue profesor de etnología y de cultura guaraní en la Universidad Católica de Asunción, y presidente del Centro de Estudios Antropológicos de la misma universidad. También dirigió las revistas Suplemento Antropológico y de Estudios Paraguayos hasta 1976, cuando fue expulsado del país por orden directa del dictador Alfredo Stroessner. Tocó nuevamente tierra paraguaya, años después, el mismo día en que éste fue derrocado, “por simple casualidad”, dijo en alguna ocasión.

En el documental Diario-Guaraní, del director paraguayo Marcelo Martinessi, Melià contaba como aquel año la policía entró en su casa mientras estaba en el baño y que cuando salió le apuntaron con una pistola y le sugirieron que se fuera del país inmediatamente. ¿Su delito? Narrar una de las más atroces prácticas de la dictadura, las masacres sistemáticas del pueblo aché, uno de los pueblos guaraníes que habitan en Paraguay. El régimen de Stroessner pagaba a militares y mercenarios 70.000 guaraníes (unos 12 dólares al tipo de cambio actual) por cada aché asesinado y sus hijos eran secuestrados y esclavizados como empleados domésticos.

Ya asentado en Asunción, Melià produjo medio centenar de libros y publicaciones académicas de etnografía, lingüística guaraní e historia social de Paraguay como El don, la venganza y otras formas de economía guaraní (2004), El Paraguay inventado (1997), o Elogio de la lengua guaraní (1995).

Recibió la ciudadanía paraguaya, integró la Comisión Nacional de Bilingüismo de Paraguay y la Academia Paraguaya de la Lengua Española. También fue condecorado con la Orden Nacional al Mérito Comuneros por la Cámara de Diputados. Mientras que en España fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad Pontifica de Comillas, Madrid, en 2018. Y en noviembre de 2019, el Senado paraguayo le rindió homenaje por toda su trayectoria.

Aguije, pa’i Melià.

 

Toni “el roista”

Su fallecimiento el pasado 7 de diciembre enluta al periodismo paraguayo.

“Con varias décadas de trabajo dentro de la escena de la cultura paraguaya es sin duda una de las figuras extranjeras que dejó grabado su nombre en la historia del arte nacional, por su calidad humana y profesional”, rezaba la publicación del diario Ultima Hora del que fue director periodístico*, uno de los tantos cargos que ocupó en diversos diarios locales.  

Nacido el 1 de octubre de 1949 en Tetuán, territorio de Marruecos, en los últimos años Toni –como todos lo recuerdan– siguió trabajando sin cansancio en la difusión del trabajo de su amigo Augusto Roa Bastos y se convirtió tras su muerte en presidente de la Fundación Augusto Roa Bastos.

Los medios de prensa fueron también un hábitat en donde Carmona logró plasmar su calidad y su compromiso.

Su trayectoria relata un recorrido por los más importantes diarios del país, desde redactor hasta jefe de redacción. En el mundo académico fue docente en la Universidad Católica de Asunción y en la Escuela Municipal de Arte. Además, fue autor de diversas obras como “El Concierto de Perurima”, “Velada”, “Mascarada en Río Revuelto”, “El Almacén”, entre otras.

Junto a la actriz y directora teatral Raquel Rojas, fundó el Proyecto Aty Ñe’ê de teatro e investigación, realizando giras y presentaciones durante varios años. Con este elenco, estrenó obras en Asunción y Buenos Aires, así como en importantes festivales como los de Manizales y Caracas, entre otros.

“Desde que lo conocí sentí que podía hablar de mi padre con él, como se habla con un hermano. Lo conocía tanto… su pasión por Roa era inmensa, visceral”, señalaba Mirta Roa.

Creó la Cátedra Roa Bastos, realizó la titánica tarea de construir un glosario que reuniera los términos extraños de su obra, los de la antigua lengua, los extranjeros, los inventados por su fabulosa imaginación.

Fue parte de las ediciones que la Fundación hace de la obra de Roa, junto con Ramiro Domínguez y Víctor-Jacinto Flecha.

Gracias por todo Toni

 

* cargo del cual fue destituído cuando por ética periodística desoyó una orden y publicó una denuncia “que debía ocultarse”.

 

Fuentes
El País de Madrid
Ultima Hora
La Nación
Wikipedia
Portal guaraní

 

 

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